En la Munster Records dicen, y dicen muy bien, que los Coyotes "asumieron sin complejos su herencia hispana
y reivindicaron a artistas y estilos musicales que la modernidad desechaba
por horteras o pachangueros."
Yo diré, teniendo en cuenta que estos días no me funciona bien el "celebro" -espero, como cantaba el gafarrillas de Lennon, que haya más como yo (que sufran de esto, vaya)-, diré, repito, que los Coyotes son algo así como la hostia. Y tened en cuenta que me fijo poco, por regla general, en la letra de la música que escucho. No soy yo muy amigo de las parrafadas de Cohen, las "chuminás" de Tom Waits, etc etc. El lema es "letra sencilla, interpretación más profunda", y aquí interpretación puede significar, creo, dos cosas: expresividad del intérprete o introspección del oyente.
Es Victor Abundancia, cantante de Los Coyotes, un ejemplo a seguir. Desde mi corazón, un latido para este Gran Hombre, porque, atended a esto, la modernidad se equivoca siempre -como el pueblo en aquella obra de Ibsen-, porque es frívola, porque es vanidosa, porque no es cristiana, porque es de un positivismo que te deja con la boca abierta preguntándote qué clase de basura está leyendo en Internet, porque no sabe escuchar, porque come con palillos, porque no pone los pies en la tierra, porque no ha estado en la cárcel y porque desprecia la tradición interesándose por ella.

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