Me ha molestado el comentario que ha hecho un tipejo de mí. Y se lo he hecho notar.

Mirad, hay gente que posiblemente no llegue a ser nada en la vida, como yo; pero hay gente que seguro que no será nada en la vida.

Esto no significa que esté orgulloso de mi potencialidad, más que del éxito que podría sacar de ella. Esto sería cosa de bellaco y tontucio, una especie de "puedo pero no quiero", que pone de evidencia el "quiero y no puedo". No, no es esto. Me refiero a que esa virtualidad se manifiesta, por regla general, en ámbitos distintos a los deseables:

-Deseables: Hábito de estudio, constancia, deseo laboral (erróneamente identificado con utilidad vital), interés por destacar en el trabajo o estudio desempeñado, ambición, competitividad...

-No tan deseables, pero bienvenidos sean: prestar ayuda a horas intempestivas (porque aceptamos que la gente tenga problemas, y los problemas no atienden a horarios), escuchar la triste historia del millón (porque, lo creáis o no, los españoles medios tenemos más o menos las mismas historias tristes), comportarse como un energúmeno cuando la situación lo merece o decir aquello que nadie quiere decir pero ha de decirse... en definitiva, hacer el trabajo sucio, creo que se llama.

Llegar a ser algo en la vida no es tener trabajo, petarda y petarditos y un buga para pasearlos por Los Narejos o cualquier playa del montón. Eso se llama "cubrir unos mínimos", y merecen, por supuesto, un orgullo natural (natural de primigenio, de elemental). Llegar a ser alguien no es sacar una oposición o ser comercial en el Corte Inglés. Llegar a ser alguien es destacar sobre algo y que te recuerden. Para esto, o trabajas un montón (trabajar = dedicación por algo) o naces con "el toque", el "filo", "el duende", "el gitanillo cagando debajo del puente" o lo que sea a lo que se refieran estas expresiones pero que todos las reconocemos perfectamente a un golpe de vista. No critico que consigas los mínimos. Ahora, no me señales porque te corto el dedo, maricón.

Yo no estoy orgulloso de mi incapacidad para cubrir los mínimos. Yo trabajo en eso cada día, unos días más, otros menos. Como dice en pretérito Junior Kimbrough "God knows I tried".
Un día los cubriré -como mejor pueda-, y mal rayo me parta si me dedico a señalar y dar lecciones donde no me las pidieron. Cada uno marcha con su "handicap" -que se dice ahora-, y es de necio e indica pobreza de espíritu no tener esas cosas en cuenta a la hora de tratar con el prójimo. Está claro que no hay nada más triste que el talento desperdiciado, pero no hay nada más enervante que un mediocre hablando más de la cuenta, y ni que decir, prejuzgándote. Cuando te toman por fumador de porros, te hace gracia, cuando te toman por pobre chiquillo, te jode. No sé en otros sitios, pero en esta pocilga que es Murcia parece que no hay quien tenga idea de calibrar a sus semejantes y hablar en consecuencia.

He tenido aficiones desde que tengo recuerdos. Muchas. Obsesiones las podríamos llamar, porque me daban siempre muy fuerte. Ni que decir tiene que era yo el único que las tomaba en serio, pero eso no es lo que viene ahora al caso. Gracias a estas cosas, yo viajaba, yo hablaba con mucha gente, gente muy distinta que al final resultaba semejante. Y como soy curioso y me fijo en los detalles, escuchaba, veía y aprendía. La experiencia ajena también sirve. De este modo se conocen muchos puntos de vista y se aprende a relacionar a las personas con patrones y estereotipos más amplios, ricos y variados. Sabes que aquél se enganchó por unos motivos que no son mininos, sabes que éste entiende mucho porque se ha molestado en dedicar su vida a lo que sea, sabes que el otro cojea de aquí pero intenta suplirlo por allá... Así se pasa del monoteísmo y el relativismo huertano ("eso es que es así", "bueno, p'a gustos colores; si el es feliz así..." -y más como éstas, pero estoy cansado-) a un monoteísmo decente: una roca fuerte, con un dominio de principios buenos y malos también, que es capaz de afrontar más mareas que la de Torrevieja, los Alcazares y el ZigZag.

Amigos como JaviF, Ündress, Rául o Juankin alias "El Gallego" son gente que, de distintos modos, son alguien en la vida y llegarán a ser más. Ninguno de ellos es empresario, camarero de tasca, dependiente de tienda de moda, diseñador gráfico o comercial de telefonía móvil.

Resumiendo: cuando tengas que ir a una cena de sociedad, un evento público o cualquiera de esas mierdas a las que no sabes muy bien por qué te han invitado, y necesites un acompañante, seguramente me llamarás a mí y no a otra persona que es como tú, porque eres un impresentable. ¿Y cuando tengas fantasmas en casa? A los Cazafantasmas!!!

Siendo como soy me parece difícil de aceptar que la opinión que tienen los demás de mí es peor que la que tengo yo.

P.D.: El empleo de la tercera persona del singular en algunos casos es un recurso meramente literario. Por favor, que nadie se lo tome como ofensa personal.