Filósofos del mundo, aplicaos el título del "post", pero en literal del inglés: "En la Tierra y ahora".

Sí, Maerandor, los significados de los textos pueden limitarse al contexto fijado o excederlo -el contexto-. Precisamente por eso se intenta aplicar un análisis lógico o, mejor dicho, se construye una argumentación lo más lógica posible para evitar estallidos de significación, que sólo son deseables en la prosa novelesca y la lírica, no en la investigación.
No soy, ni mucho menos, enemigo de la mística. Pero la investigación filosófica no es su sitio.
Por otra parte, esas malas costumbres estilísticas de sustantivar, del tipo "es un precipitarse", " es un materializarse", "es un caer hacia la nada", y crear "nociones" a base de encadenar palabras muy sonoras con guiones (aquí-y-ahora, mostrarse-en, ser a-la-mano, ser ante-los-ojos, etc etc...), son impertinentemente enrevesadas y de un gusto pésimo. Sólo los bohemios con pretensiones de afrancesarse atienden a estas parrafadas. Es algo pérfido, es siniestro, es infame y grotesco. Es quien concibe y sigue este tipo de filosofía el que observa al resto de los mortales con indulgencia, dedicado a menesteres de una importancia que sólo otros pazguatos como él pueden calibrar. El mundo del gnosticismo, el hermetismo y la alquimia en los tiempos modernos. Para partirse de risa, si no fuera porque se hincha la vena de la cabeza.
Admito la deconstrucción y muchas otras cosas que vienen de los postontainas, pero no cómo lo dicen ni cómo lo escriben. Hay muchos charlatanes en el mundo de ahora, ¡no cabemos más!
Por favor, un poco más de dedicación a la hora de escribir. Es necesario realizar textos pensando en su comprensión, no en desencriptamiento ni desciframiento.
El único "Aquí y ahora" es el que pedimos en nuestras oraciones en medio de nuestra desesperación. No en el reino de los cielos, Señor. Por favor, aquí y ahora.


Estoy con Mareando. Admito (lo dije en mi ensayo "El tejido invisible") que Derrida es un pésimo escritor, pero es un excelente filósofo. Lo que pasa es que él dinamita y juega con las convenciones establecidas, como la univocidad del sentido en un texto. Parte de una desconfianza hacia el texto, hacia el lenguaje, que lo emparenta con toda una corriente de la filosofía: la de la sospecha hacia lenguajes y sistemas, que va de los sofistas a Feyerabend. Intoduce la creatividad en el pensamiento, ya no se descubre el sentido, se crea, el sentido ya no es un elemento-dentro-de él, sino un elemento-sobre -él. A Derrida hay que leerlo con paciencia y con una actitud distinta que cuando se lee a algún positivistazo. No admito que la filosofía sólo pueda expresarse con las convenciones de la ciencia, creo que su ámbito es más amplio. Una filosofía reducida a esto sería paupérrima. Y lo de los exámenes es harina de otro costal, incluso en secundaria.
Javier, la claridad y rigurosidad en la escritura no son patrimonio de los positivistas. Hay novelistas incluso que proclaman estas consignas, verbigracia George Orwell -ver Piluky-, el cual acusaba a James Joyce de pedante, aclarando también que, minucias aparte, era un magnífico escritor. Claro está que no todo es estilo. No obstante, el fragmento de texto que he reproducido es inaceptable. Otro menda que escribe igual de bien es mi primo Foucault...
En otro orden, entiendo que el sentido es una propiedad interna que se completa con elementos externos, o de otro modo, parte viene dado por esquemas gramaticales, parte por los usos y convenciones; de aquí no se puede salir -aunque tampoco es decir demasiado-. Por mucho que yo mire un gato no voy a ver un avión. El hacer artístico en disciplinas que tienen poco de artísticas no puede llegar a buen puerto. Se puede jugar con el sentido en las obras dadaístas y surrealistas, no en la investigación. El mundo no es una obra de arte por hacer, por mucho que se empeñen las facciones más políticas de los surrealistas, los situacionistas y demás -cómo no, estetas franceses-.
Puedo entender el aspecto creador del hablante con respecto del sentido; no puedo aceptar que el sentido sea una especie de elemento poderoso creado por reproducción asexuada que escapa a nuestras intenciones -una bola de sebo incontrolada, que diría Bart Simpson-. He varado mucho tiempo en la facultad para admitir ahora esas formas tan ingenuas de realismo.
La exigencia más apremiante en los textos filosóficos y sus publicaciones periódicas es la comunicabilidad. No digo yo que sea un mensaje Disney para todos los públicos, -divulgación no, gracias, deben dejarnos crecer-, pero...
JaviF, si por lo menos tuviera rastros de humor...
Eh, eh, eh, eh , eh! Eh! ¡¡EEEH!! A ver. Tal vez debiera haber metido por ahí la palabra zarihueya o hacer un esfuerzo por privar de todo sentido legible a lo escrito en mi anterior comentario. Pero -lo siento Javi- era una coña. No os voy a seguir el rollo, ni a vosotros ni a él; es así de sencillo: De vez en cuando mola escribir raro, pero hay que entenderse. Creo que con esto estoy del lado del anfitrión, así que, ¿de qué montón he de coger las piedras? ¿O sólo nos vamos a tirar limones? :P
He de añadir además que creo que no quedó claro porque no se advirtió que "mi corazón alzado" hacía referencia a un dedo de la mano. Gracias.
No soy enemigo de la claridad y sí de la pedantería (si carece de humor, claro está). Y niego, cuando se infieren de mi profesión de maestro de literatura dotes para la creación, que sea lo mismo observar científicamente (lo siento, positivistas) la literatura que crearla. No obstante, creo que la filosofía tiene espacio para admitir en su seno estas heterodoxias discursivas. En cuanto al sentido de un texto, la construcción no es tan simple como parece en muchos casos. No sólo la literatura es multívoca (o equívoca), sino también el texto científico o cualquier texto. Entra aquí el valor del juego como elemento revelador de otras realidades. Todos podemos encontrar el significado "recto" de un texto, pero esa interpretación no reposa sobre valores inmanentes, sino sobre presuposiciones. Podemos decir lo que el texto no dice y hacer que entre en contradicción consigo mismo. Eso sería un juego, pero un juego que nos abre una visión nueva sobre nuestros propios presupuestos interpretativos. Por eso advertí que hay que leerlo con otra actitud, con otros valores y objetivos. Permite además hacer de textos cuya intención comunicativa primigenia fue otra textos literarios y viceversa, más raramente.
JaviF, Maerandor = Sentido común. Ha tenido que recordarnos él que esto es mi "blog".
Cuando vengas discutimos unas cosas sobre pragmática, sentido y significado.
Lo de los limones me recuerda a aquella suposición que nos planteamos en "El Futuro": cómo sería una economía cuya moneda fuera el limón. Lo planteé como actividad en mi clase y me dio mejor resultado que otros ejercicios obtenidos de mejores manuales, sin que pueda explicármelo. Mentí al decir que así comenzaba sus clases de microeconomía un imaginario catedrático de provincias (hay que curarse en salud). Todos sabemos que esto surgió del "celebro del Tone".