Joder. Siendo el que suscribe filósofo, se está en permanente peligro de que se arrimen damianes, tolais -o tolayes-, julianes, peretones y carioquis enseñándote textos de autoayuda para iniciar un... intercambio de ideas de buen tono, a lo entrevista de la periodista pava del telediario de A3 que ahora sale por las mañanas con unos vestuarios muy cucos y "modennos".

La filosofía tampoco se ocupa de la vida familar, el éxito laboral, las dificultades en la relación de pareja o la conveniencia de tener churumbeles. No. Bueno, sí si es de un modo general o universal y derivamos en una interpretación del momento histórico. En este caso tampoco se propondrían unos aspectos normativos claros que aplicar a nuestras cochinas vidas. Habría oportunidad para la normatividad si ideáramos un sistema de fuerte oposición a las condiciones actuales, pero que fuera capaz de integrar una visión más amplia del mundo, verbigracia el marxismo y su crítica -XI- a la posición no-normativa.

La mayoría de textos de autoayuda que han caído en mis manos son sólo lugares comunes, tan comunes que uno nunca puede recordar de manera precisa quÉ había que hacer en una situación dada para no derpimirse como una esponja; piensas: "no, no puede ser que el libro dijera sólo "olvídate de los aspectos negativos", tiene que ser algo más... mmm... largo...". Pues no, era eso. Aunque sea más caro, conviene más hacer una terapia conductual que comprar un libro de mierda con positivas ideas de mierda que algún insensible te puede desbaratar en una conversación de tres minutos.

Pero bueno, este es uno de los precios por matar a Dios. Cuando un día de estos veáis peligrar el sentido de vuestra vida (pero no por no estudiar para un examen, porque la parejita os ha dejado o alguna minucia de esas; no, por algo serio) acordaos de este "post", y recordad que the meaning of life no se deja en manos de la ciencia, el dinero, los libros de autoayuda, el marxismo o cualquiera de esos ídolos paganos de perro gordo que tan a la orden del día están, gracias a mi prima la televisión y su hijastra la publicidad.